El tierno cine de Uberto Pasolini

La primera impresión que uno se lleva al conocer la existencia y hechos mayores de Uberto Pasolini es que todo en él parece contradictorio. Se apellida Pasolini pero ningún lazo de sangre le une al director de Teorema. Sí es, casualidades, sobrino de Visconti, y como él noble, con título de conde. Se educó en buenos colegios y se dedicó a las finanzas en la city londinense, pero las tres películas que ha dirigido hasta la fecha, que comentaremos, hablan de gente necesitada y son filmes humildes, sencillos, que parecen concebidos por un espíritu pobre y hasta rácano. Y no debía ser el caso, porque seguro que haber producido el mayor pelotazo de finales del siglo XX,  The Full Monty (Peter Cattaneo, 1997) debió de convertirle en un hombre muy rico, si es que no lo era ya antes.  Además es italiano pero, hasta ahora, ni una palabra en su idioma ha rodado, pues su primera obra, Machan (2008), está producida en Sry Lanka, y las dos posteriores, Nunca es demasiado tarde (Still Life, 2013) y Cerca de ti (Nowhere Special, 2020) en Londres la primera y en Belfast la segunda.

Uberto Pasolini nació en 1957, así que confío en que aún se considera activo y sigue trabajando. A pesar de este resumen sumario y algo hiperbólico, soy consciente de que los años son muy largos y la vida da muchas vueltas, así que aparte de lo anecdótico de haber nacido noble y formarse como banquero, lo cierto es que su trayectoria ha sido como la de tantos otros apasionados por el cine que, cuando han visto la oportunidad de entrar en el mundillo, lo han hecho dedicándose a cualquier cosa, y así lo hizo Uberto Pasolini, que empezó en el cine buscando localizaciones o ejerciendo de tercer ayudante de cámara en La misión (The Mission, Roland Joffé, 1986). Como comentaré en la segunda parte, cuando hable de ella, algo operó en mi alma su último estreno, Nowhere Special, así que tras revisarlo y emocionarme decidí bucear un poco, ver las otras dos películas rodadas por quien tanto me había llegado a la patata con tan poco aparato dramático. Sin duda, me dije, es un tipo no genial, pero necesario y reivindicable, así que me puse a buscar, a ver y mirar. Repasemos la breve pero tierna filmografía de Uberto Pasolini. Para una segunda parte dejo las dos pelis británicas.

Machan (2008) es mi primera incursión, que yo recuerde, en el cine esrilanques o ceilandés o ceilanés, que los tres gentilicios sirven. Se basa en un sucedido de 2004, cuando unos cuantos vecinos de la ciudad de Colombo, en Sri Lanka, volaron a Alemania para participar en un torneo como supuestos componentes del equipo nacional de balonmano que, claro, no existía. Ninguno de ellos había pisado una pista de balonmano en su vida ni conocía siquiera las reglas. Todo obedecía a una astuta estratagema para, una vez en tierra europea, escapar de la concentración y dispersarse por el continente para buscarse una nueva vida. Lo curioso es que antes de salir por patas disputaron hasta tres encuentros que se saldaron, ya lo pueden imaginar, con históricos marcadores.

La única manera que he encontrado de ver la película es en una versión en youtube de calidad pésima, subtitulada en neerlandés e inglés. El grano y la oscuridad quizá sean hasta un refuerzo conveniente para un filme cuyo tema central es la pobreza. El retrato de la pobreza, las consecuencias de la pobreza, la cotidianidad de la pobreza, la inteligencia de la pobreza, la huida de la pobreza. Aunque el resultado sea una cinta en apariencia sencilla, realmente la gestación de Machan fue trabajosa y compleja. Pasolini colaboró con una guionista local, Ruwanthie De Chickera, que hizo un trabajo estupendo componiendo diálogos celiandeses y no traduciendo simplemente un libreto en inglés. Aunque solo pillemos su traducción posiblemente incompleta, los diálogos están llenos de gracia y naturalidad, y sorprende mucho lo sintético que debe de ser el ceilanés, o lo muy rápido que hablan, porque dicen lo que en ingles es una o dos frases en centésimas de segundo. Todo un acierto esto de respetar un idioma y la idiosincrasia de quienes lo usan, que hace que Machan resulte enormemente natural y curiosa, y que sus depauperados protagonistas produzcan en el espectador empatía más por su agilidad mental y su ingenio que por la penilla de ser pobres. 

Pasolini y su equipo trabajaron durante muchos meses procurando pasar desapercibidos en el problemático barrio donde sucedieron los hechos y se rodó la película. El mismo idioma de Sri Lanka, que como decía es especialmente sintético y fulgurante, da agilidad a una película muy entretenida en la que pasan bastantes cosas por minuto, lo que se agradece mucho en estos tiempos de demoras y reiteraciones. Los actores, algunos no profesionales, están todos maravillosos porque componen una única imagen: la imagen del barrio, de la necesidad, y de la inteligencia. Machan es uno de esos personajes. No sé muy bien por qué se lleva el título, pues no es protagonista, solo uno más. Quizá el más memorable del equipo sea el embaucador-sacacuartos-patrocinador, que además sirve para mostrar que siempre hay un escalón por debajo de la miseria, el de la miseria ágrafa y muda de los extranjeros, migrados a Sri Lanka desde Afganistán por ejemplo, desgraciados entre los desgraciados, porque siempre hubo clases.

Machan es una película muy entretenida, muy ágil, cuyo esquema, es verdad, se ha repetido mil veces a lo largo de la historia del cine, un ejemplo cercano es nuestra repuestísima Campeones (Guillermo Fesser, 2018). El estilo cinematográfico es el menos personal de entre los filmes de Uberto Pasolini. Hay en ella mucha gracia y algunos homenajes cinéfilos, como que la historia se abre con unos pegacarteles (por Ladrones de bicicletas) que creen que tendrán suerte porque a uno le mea un perro en la pierna. Vaya, que le sobra pericia y habilidad a este Pasolini, pero uno sabe que llegará ese final de triunfo modesto que se corresponde con los mimbres presentados. Creo que esta película quería sorprender siendo otra Full Monty y contribuir con su éxito a afianzar ese subgénero peculiar que podríamos llamar realismo social-buen rollo total que tan bien funciona en los cines de pantalla pequeña y que a veces consigue dar el salto a las multisalas.

A pesar del gran trabajo de preproducción, del inteligente guión de Ruwanthie De Chickera, de la muy correcta puesta en escena de su director, al final hay algo que no termina de cuadrar. Quizá sea el comportamiento errático y contradictorio de algunos de los protagonistas, quizá sea lo demasiado predecible de la historia o quizá sea, simplemente, que Sri Lanka no mueve pasiones. Ganó Machan, eso sí, muchos premios en festivales de segunda, o premios de segunda en festivales de primera. No sé si fue un éxito en taquilla, pero al cambio de la rupia esrilanquesa seguro que no se perdería nada. Y un actor, el que hace de policía con bigote, a la derecha del todo aquí en la foto, el último día de rodaje en Alemania desapareció para buscarse la vida en Europa. Se veía venir.

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6 comentarios sobre “El tierno cine de Uberto Pasolini

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  1. Hola tocayo
    Pues una vez vista no se puede discutir que tiene gracia y, como bien dices, la baja calidad del vídeo le aporta caché; además de darle más aire de documental. Que no le viene mal.
    Yo diría que Machan es una forma de referirse entre ellos como tío o colega. De hecho creí que Machan era el más fullmonthyano de la peli y luego se lo llamaron a otro. En el reparto final no vi ningún personaje llamado machan. Creo.
    El grueso de la peli ocurre en la Sri Lanka que más podíamos imaginar. Lo curioso es que, cuando vienen a Alemania, vemos el aeropuerto, unos campos de juego bien sencillos y unos exteriores prácticamente anónimos. No hay ningún intento de plasmar diferencias sociales.
    Un poco después de esta «Le concert, el concierto» es el mismo tema: una «falsa» orquesta rusa (creo) que viene a París. Es muy divertida y tiene a Mélanie Laurent. No hace falta más.
    Buenas Noches, Sidney. Perdón, un saludo, Manuel.

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  2. Ay tocayo, menudo desastre visual estoy hecho, ni me había dado cuenta de que Machan es una especie de apodo… ¿Sabes? Cuando veo en casa pelis japonesas o indias, en fin, racializadas como se dice ahora, si no conozco a los actores le tengo que preguntar a mi amada continuamente: ¿Ese es el que mató al otro, no? ¿Esa es la que se casó antes, no?
    En un problema casi preocupante, lo mal que recuerdo las caras.
    De hecho un bonito epitafio para mí, que me describiría mejor que cualquier retruécano, sería:

    MAL FISONOMISTA Y PEOR PENDOLISTA.

    Un saludo, Machan, digo tocayo… Que te mee un buen perro y salga bien la mancha!

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  3. Pues nada, que me has puesto tras la pista de Uberto Pasolini.
    Aunque en otras tareas que no son la dirección, me dicen que tiene una mirada especial. Soy una de las enamoradas de Full Monty, jajaja. Sí, cuando está bien hecho, me gusta ese subgénero que has bautizado «realismo social-buen rollo total». A mí me gustan varias como «Tocando el viento» de Mark Herman, «Buscando a Eric» de Ken Loach, «Las invisibles» de Louis-Julien Petit, «La banda nos visita» de Eran Kolirin o «La odisea de los giles» de Sebastián Borensztein.
    Luego también Uberto encontró buenas localizaciones en La misión (qué buena me parece esta peli a pesar de la trayectoria extraña de su director Roland Joffé). Así que sabe localizar o crear atmósferas.
    Así que deseando leer lo que tienes que decir de su trilogía de películas y luego a buscarlas, claro está.
    Esta primera que has dicho, me ha llamado un montón la atención, pues me ha parecido curiosísima y con muchos ingredientes que me atraen. Por cierto, cómo lloré la película que dice Manuel, «El concierto». Es una película que sé que no es una obra maestra, pero me emociona profundamente.

    Beso
    Hildy

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  4. Dios mío, me acabo de dar cuenta que sí que he visto una de sus tres películas. «Nunca es demasiado tarde» y me gustó bastante, porque para mí tocaba perfectamente un tema que me interesa, el tratamiento de la muerte en el cine.

    Beso
    Hildy

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    1. Pues, querida Hildy, si te interesa el tema de la muerte también debes ver «Cerca de ti». Aunque sea la más sencilla a mí es la que más me gusta.

      Las películas que nombras me gustan casi todas, pero es curioso que la de El concierto, que también me la recordó el tocayo hace poco, cuando la vi en el cine no me gustó demasiado. No recuerdo muy bien por qué, pero viendo que me la recordáis lo mismo le paso la ITV, a ver como tiene los rodamientos y le suenan los violines.

      Un besazo!

      Me gusta

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