Cortometrajes neorrealistas, primera parte: Michelangelo Antonioni

Hace unas semanas me hice con otro montón de libros viejos que, cada cierto tiempo, compro para luego no leer por falta de horas. Entre ellos estaba el programa/catálogo de un ciclo de cortos neorrealistas que el Festival Internacional de Cine de Huesca llevó a cabo en el año 1998.  Gracias a la generosidad del Festival, por cierto, que amablemente me ha dado permiso para ello, reproduciré aquí partes de este librito, en concreto las fichas técnicas y textos adjuntos de algunos de los cortos que me propongo traer en un par de entradas, con la intención de que puedan volver a verse juntos. No estarán todos los que compusieron aquel ciclo, pues buena parte de ellos no he sido capaz de encontrarlos en la red, pero al final de la segunda parte dejaré sus fichas igualmente, por si alguien está interesado en buscar más información sobre ellos. 

He de reconocer que sobre cortos documentales italianos de mediados del XX soy, o era hasta hace unos días, un absoluto ignorante, tanto sobre las piezas que comentaré como sobre alguna otra que me he encontrado por el camino y que dejaré igualmente. Me ha parecido este un rincón de la historia del cine muy acogedor en su humildad, así que ahora que gracias a YouTube y similares es posible revisitar estas gemas pobretonas, creo que bien estarán aquí, para quien guste.

Antes de ir al mondongo debo decir que, comprendiendo lo pertinente de la etiqueta a la hora de reunirlos y presentarlos, no termino de comulgar con que el epíteto “neorrealista” sea el más certero para todas estas pequeñas películas. Alguno de los principios pergeñados -de forma un tanto confusa, he de decir- en la conocida Tesis sobre el neorrealismo, de Cesare Zavattini no se cumplen o no son tenidos en cuenta en los cortometrajes que siguen, especialmente en los dirigidos por Antonioni, que veremos en esta primera parte. Revisemos pues las obras breves, creo que completas, de este director.

Gente del Po (1943/47)

Zavattini – comento esto por poner un ejemplo que claramente conculca Antonioni en Gente del Po– habla en su ensayo de que el realismo debe ser analítico, es decir, extensivo y discursivo en su mostración de las historias humanas, evitando la síntesis propia de la ficción, que comprime el mensaje y la puesta en escena sobre acciones y personajes estilizados. Antonioni es antes creador que mensajero, y si bien está ahí su preocupación por lo que Zavattini llama “actualidad”, es decir, la urgencia histórica que debe acuciar al neorrealista,  la -sintética- intensidad de sus composiciones visuales nos habla, por el contrario, de otra forma distinta de hacer cine que se alejará sin complejo, cuando lleguen sus largometrajes después, de la ortodoxia neorrealista. Pero qué más dan las etiquetas.

Gente del Po es la ópera prima del autor de El Eclipse, y como explica la ficha adjunta es un homenaje hermoso a las gentes que sobreviven a la mansa bravura del último tramo del curso del Río Po. Me encanta el poderío visual de Antonioni, el protagonismo por ejemplo de las barcazas, desde cuyo punto de vista está narrado buena parte del metraje. La fuerza de sus formas irrumpiendo en el plano rivaliza con los momentos protagonizados por la gente, en los que se combinan con soltura pasión y distancia, la marca de la casa. Por ejemplo pienso en el ciclista que visita a su amada a la orilla del río.

Deliciosa mezcla de Hombres de Aran (Robert Flaherty, 1934) y Una partida de campo (Jean Renoir, 1936)

N.U. Netezza Urbana (1948)

Este segundo corto, quizá por su carácter urbanita, sí parece más afín al canon neorrealista, si bien asoma  la patita cierto artificio técnico.

La mirada de Antonioni se posa en los limpiadores de Roma. Parece un pequeño ejército de desheredados y son el escalón inferior de la sociedad. Duermen en las mismas calles que adecentan, comen bazofia cuartelera en la vía pública igualmente, y sin embargo su disposición es la mejor, su hacendosidad un ejemplo a imitar, se diría, para sus conciudadanos que les miran sin verles y que tienen también la tarea de levantar un país devastado por la guerra. Están llenos de dignidad y son el mejor ejemplo de urbanidad y celo en el despertar tras la guerra de la Ciudad Eterna. Por cierto que me ha llamado la atención el nulo ensañamiento documental que hay con las ruinas ocasionadas por la guerra, que no aparecen. De hecho el corto mira más al futuro que al pasado y el mensaje, a pesar de la miseria protagonista, me parece que es de un agudo optimismo entre paréntesis.

Tiene “segunda parte” brasileira, por cierto: La isla de las flores (Jorge furtado, 1989)

L`amorosa menzogna (1949)

En esta ocasión Antonioni nos habla de un fenómeno social que surgía en aquel tiempo feo y menesteroso: las fotonovelas, que hacían furor con sus sencillas fantasías de belleza y bienestar. Con mucha gracia y algo de tierna ironía y en 10 minutos forjados con gran presteza y agilidad narrativa, entendemos el fenómeno en toda su magnitud, desde el reparto mañanero en los kioscos a la adoración de los fotoactores  -o como se diga-, por parte de las “masas”. Es un retrato al tiempo amable e irónico de un pasatiempo entonces de moda que entretiene los ratos y distrae las miradas de las feas casas, de los feos rostros y del feo presente que, en fin, ayudan a superar estos folletines a vistazos. Vemos además el proceso de producción de las fotonovelas, y es imposible no sonreír ante la tierna artificiosidad que desprenden las poses rígidas de actores y la intensa profesionalidad del equipo de producción.

Quizá en este corto esté el germen de la que sería ópera prima de Federico Fellini, El Jeque Blanco, (1952) cuyo argumento es del mismo Antonioni y tiene como simpático trasfondo este mundillo de las fotonovelas y su realidades paralelas. Interesante película, por cierto, inspiración evidente de La rosa púrpura del Cairo.

Otros cortometrajes de Antonioni

En la filmografía del director italiano aparecen otros cortos no incluídos en aquel ciclo oscense de 1998, pero que igualmente son interesantes. Por ejemplo me ha gustado mucho Sette canne, un vestito (1949) que es el típico reportaje fabril en el que con pasmosa celeridad y una narrativa totalmente absorbente se nos cuenta el proceso de transformación de la caña común en rayón. Otro pequeño documento que mira hacia el futuro en lo social y hacia atrás (cine documental soviético) en lo formal.

No menos curioso es Superstizione (1949), aunque desde el punto de vista formal no reviste interés alguno, de hecho me extrañaría que las imágenes fueran tomadas y concebidas por el mismo Antonioni. Parece ser que es una producción incompleta que quedó a medio hacer por el disgusto de la censura, no fuera a quedar otro Hurdes tierra sin pan.

Sin embargo su valor documental sí es reseñable, y desde luego lo que muestra es más que sorprendente. Simplemente, como promete el título, asistiremos a una sucesión de prácticas curanderiles y tontás supersticiosas que en aquél tiempo tenían lugar en el ámbito rural. No se pierdan a la abuela “bebepises”. Una pena la ínfima calidad audiovisual de la copia disponible. Ficha técnica.

Por último dejo La villa dei mostri (1949), una simpática semblanza del ahora famoso Parque de los monstruos situado en Bomarzo, localidad que da nombre a la afamada novela de Manuel Mújica Lainez que en buena parte transcurre entre estas viejas piedras que retrata Anonioni

Bola extra: Intento de suicidio (1953)

Si bien no es un cortometraje puramente independiente, sino una de las seis partes en que está dividido el film L’amore in città (1953), me he entretenido en entresacar este documento y subirlo a YouTube para pegarlo aquí y completar esta retrospectiva por los cortos del gran director de Ferrara. Se trata de una pieza curiosa que puede servirnos de informal apunte sobre la sociedad y la mentalidad de una época distinta. En él reúne a una serie de personas reales que han intentado suicidarse, y en una especie de docudrama que se adelanta a ciertos realities televisivos de la actualidad, les hace contar su intento de suicidio a la vez que lo reviven (¡) para nosotros. Curiosamente todas las historias se corresponden con chicas jóvenes que han tenido un desengaño amoroso, y la imagen que del terrible problema del suicidio que deja el film nos parece, visto hoy, cuando menos sesgado y curioso. 

Como decía arriba del todo, en la segunda parte dejaremos ya a Antonioni, del que por suerte ha sido posible ver toda su filmografía de pequeño formato en youtube, y seguiré con esta breve retrospectiva por los Cortometraggi del Neorealismo.

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