Bodrios del ayer: It`s a big country (varios directores, 1951)

El día en que me dé por organizar los contenidos de este blog tendré que crear una categoría llamada “bodrios del ayer” en la que incluir este engendro de película. Se trata de un collage compuesto por ocho historias con fines propagandísticos concebidos para que los directores bajo contrato ocuparan su tiempo entre película y película. En ellas, con distintos formatos -todos ellos mal aprovechados- se nos muestra la idealizada realidad de un país que entraba en aquellos tiempos en el momento más dorado de su historia sin lugar a dudas, una vez dejado atrás el moderado trauma que les supuso la IIGM, justo en el momento en que se convierte en “núcleo irradiador” del capitalismo de consumo -con todo el materialismo y la fantasía que este lleva anexo, muy apreciable en el film-, y justo antes de empezar a desplegar por el llamado mundo libre sus tropas y productos en enfrentamiento directo o indirecto con los países del mundo socialista.

Sobre el contenido ideológico, que me da pereza comentar, ya digo que podría defenderse que es hasta progre comparado con el presente. En efecto, se trata de ensalzar la aparente unidad en la diversidad que ha hecho grande a la nación norteamericana. Buena parte de los personajes son inmigrantes de 2ª o 3ª generación, hay un fragmento dedicado por completo a los negros y negras ilustres (y que son los únicos negros y negras que aparecen, pues no hay rastro de ellos si no es como sirvientes en las otras 7 historias) y, en fin, el mensaje final de la película, y tema del primero de los fragmentos, es que EEUU es un gran país hecho de muchos grandes trozos de historia, paisajes, logros y potencialidades, lo que tampoco es incierto. El problema de esta película no es que cuente mentiras, porque al fin y al cabo toda propaganda parte de algún hecho cierto y es verdad que este fue quizá el tiempo más glorioso del país más poderoso e influyente del último siglo y medio. El problema de esta película es que es un truño.

Casi me alegro de no haber sido capaz de averiguar qué director ha dirigido supuestamente cada una de las historias que forman Un gran país.** Ojo que está entre otros mi querido William A. Wellman en la lista, que copio al completo: Clarence Brown, Don Hartman, John Sturges, Richard Thorpe, Charles Vidor, Don Weis, William A. Wellman. No me creo realmente que estos prohombres gastaran más de una hora de sus vidas en planificar y rodar este despropósito. En la web del American Film Institute aparecen como cinematographers John Alton, Ray June, Joseph Ruttenberg y William C. Mellor, que quiero pensar que son los correctos artesanos que realmente llevaron a término el proyecto. 

Lo que más irritante me ha parecido de la película, digo, no es su dulzona propaganda, sino la infernal mediocridad con la que está realizada. Consiste en general en la declamación de frases hechas y puerilidades que ejecutan actores y actrices con la risa floja mal disimulada grabada en el rostro en planos medios y fijos laaargooos, sin intención alguna de vistosidad o dinamismo,  llenos como digo de frases absurdas y ridículas salidas de un guión infantil. Y es que esta película parece un trabajo de instituto y claro, ver a la grandiosa Ethel Barrymore soportando esta ignominia, o al adorable Gene Kelly y la muy joven Janet Leight poniéndose morritos para cimentar el imposible amor entre húngaros y griegos, pues es que lo flipas. Por no hablar del terrible fragmento dedicado a Texas y sus simpáticas ínfulas protoindependentistas, protagonizado por el tejano más ilustre de la industria, un cowboy llamado Gary Cooper y nacido en Montana, por cierto. Al menos nos da la oportunidad de ver en acción a Nancy Reagan (entonces Nancy Evans) en una de sus escasas apariciones en la gran pantalla, interpretando a una abnegada maestra empeñada en que un chico se ponga gafas, cosa a la que se opone su italoamericano padre, que ríase usted del pizzero de los Simpsons si hablamos de estereotipos ridículos.

En fin, no deja de ser en todo caso una obra peculiar que se puede ver en ratos sueltos como curiosidad, y no se le puede negar cierto interés documental, pues incluye imágenes llamativas, como esos abigarrados campos de petróleo tejanos de monstruoso aspecto y, bueno, hay minutos simpáticos, como la carrera del padre húngaro hasta la heladería de Gene Kelly, en el que las voces humanas han sido sustituidas por sonidos artificiales. La película, por supuesto, fue ruinosa, un absoluto fracaso en taquilla, y es que es tan idiota que es normal que los espectadores se sintieran casi maltratados, porque parece estar dirigida a niños de 7 años. Un despropósito que se ganó a pulso el merecido olvido en que vegeta.

* *Bueno, sí lo he podido averiguar después de redactar la entrada. Pego aquí dos fotos con la ficha técnica que le he hecho a la filmografía del libro del hijo de Wellman (Wild Bill, Wellman, Hollywood Rebel, Pantheon Books, 2015)

Más de Wild Bill en nuestro especial No soy tan duro: el cine de William A. Wellman

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4 comentarios sobre “Bodrios del ayer: It`s a big country (varios directores, 1951)

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  1. Hola tocayo;
    Será mala perooooo… dos cositas:
    – Con ese pedazo de reparto bien podría calificarse como una precursora del clickbait (o como se diga/escriba); lo que vendría siendo una ticketbait.
    – Lo que no recaudaron -por méritos propios- en taquilla bien podrían haberlo hecho poniendo una demanda a Marlboro y el uso de “Texas-Montana” convertido, poco después, en el mundialmente famoso Marlboro Man.
    Como a perro flaco todo son pulgas poco más tarde hubo otra “peliculilla” con titulo parecido que se llevo toda la fama : Big Country (Horizontes de Grandeza).
    Un saludo, Manuel.
    PD. no te gusta la música ochentera pero, mas o menos cuando La Mode, hubo un grupo que merecieron mejor suerte; eran escoceses y se llamaban… Big Country

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    1. Bueno, es que comparar esto con Horizontes de grandeza… Madre mía, deberían haberle cambiado el título a esta con carácter retroactivo o como se diga. Pues sí que la nómina de estrellas es contundente, y tengo que decir que -en lo que recuerdo, hace unos meses que escribí esto- son lo mejor y más profesional de la película, porque se ganan el jornalillo.

      Ay, no me culpes por lo de la música ochentera, que mira que me crie con ella de fondo, pero es que, desde siempre, la cultura que me rodea tiende a gustarme menos que lo anterior; es algo innato en mí de lo que solo yo tengo la culpa. Lo que pasa es que claro, me hago mayor y cada vez queda todo más atrás, jeje.

      Un abrazo tocayo

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  2. Manuelllll, lo que me he podido reír leyéndote esta crítica. Y es que me has hecho disfrutar con tu texto. Madre mía, tu contundencia: “El problema de esta película es que es un truño”. Jajajaja, pero lo que me ha gustado es eso, has sido contundente, pero has explicado exactamente el porqué de tus reparos.
    Me nace la curiosidad de saber quién idearía esta película y por qué. Por qué la MGM quiso hacer en ese momento esa película, quién la encargó o qué pasó para llevarla a cabo.
    Me llama la atención también los nombres de algunos directores y me apena que ninguno logre un corto que merezca la pena, además como cuentas con la presencia de un buen reparto.
    Por cierto, me parece maravillosa esa sección de BODRIOS DEL AYER. ¡No la dejes escapar!

    Beso
    Hildy

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  3. Hola Hildy querida!

    como le decía al tocayo, esto lo escribí hace meses (es que escribo más en vacaciones y findes libres y luego voy soltando lastre, es un método que me impongo) y entonces no lo sabía y por eso no ahondé en ello, pero luego, leyendo sobre Wellman, te puedo decir que la peli fue idea de Dore Schary, un productor ejecutivo de la MGM que había trabajado con Wellman en alguno de sus éxitos. Además eran amigos íntimos, vecinos, sus hijos jugaban juntos, etc. En esta época que como sabes la cosa estaba muy politizada y este hombre se entregó tanto a la causa -este engendro es un ejemplo de sus actividades- que Wellman acabó mandándolo a freír monas y pirándose con John Wayne y su productora.
    El caso es que esta peli por lo que he leído la rodó durante bastante tiempo aprovechando los tiempos muertos de contrato entre película y película que tenían directores, técnicos y actores. Un poco bajo esa premisa del aprovechamiento y al hilo del henchido patriotismo de aquellos años de victoria, hegemonía mundial y transición hacia el pleno estado de bienestar pues le consintieron hacerla. Pero vamos, que no la vio ni el tato.

    Algunos cortos sí merecen la pena como curiosidad antropológica o cinéfila, como el monólogo de Cooper o el de Gene Kelly, pero hay otros (el atribuido a Wellman por ejemplo, sobre un pastor que no se atreve a decir su homilía ante el presidente, o algo así era) que no valen ni el celuloide que se gastó en rodarlos.

    Un besazo

    PD, estoy disfrutando “Al oeste del Edén”, por por cierto voy por la rajada de Warner ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Qué majo ese señor. Gracias Hildy

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